jueves, 4 de diciembre de 2008

El ser y hacer docente

Sin duda fue placentera la lectura de “la aventura de ser maestro”, coincido con el autor José Manuel Esteve, sobre la alegría y la libertad que nos ofrece nuestro trabajo, para transformar a los que tenemos cerca, no creo que exista otra profesión donde se permita ser uno mismo, reír, llorar, “hacer pensar y sentir”, a jóvenes en quienes nos vemos reflejados.
Me estimula la frase “Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir; lo interpreto en función de que como maestros, tenemos la obligación de aspirar a un estilo de vida que armonice con nuestro trabajo en el aula, no podemos ser la misma persona con diferentes mascaras, nuestra labor debe de ser empática con nuestro estilo de vida y nuestra vida la de promover en nuestros alumnos el deseo de vivir en un sentido amplio; a veces en el salón de clases nos encontramos jóvenes que a pesar de serlo, parecen ya tan viejos, porque no tienen una motivación, un sueño, un deseo de vivir y uno de los retos de nuestra labor está ahí precisamente, al provocar que vuelvan a soñar y creer en ellos. Pero esto no se puede lograr, si no somos verdaderamente libres, para reconocer en nosotros la necesidad que tenemos de nuestros alumnos, si no reconocemos que nuestro trabajo impacta en la sociedad de la cual somos formadores, ¿cómo pretendemos, llegar a ser maestros de humanidad?
Por otro lado, admito que vertí algo de veneno en la intervención anterior, en cuanto a las dificultades que como docentes enfrentamos, yo lo centré en el malestar institucional, que ¡claro! que existe y es un fastidio, pero si dejo de lado esa gran incomodidad, es cierto, no tenemos una identidad propia; nos persiguen los “ideales” de maestros que la sociedad nos ha impuesto; somos muy egoístas, en el sentido de como cada uno ha crecido a base de ensayo y error, no tenemos la certeza de lo que estamos haciendo, entonces, mejor no compartimos para que no se noten nuestros errores.
Sin embargo me anima, el descubrir que comparto con otros profesores el gusto y orgullo por nuestra labor, que hemos crecido de igual manera y que todavía tenemos el deseo, a pesar de las dificultades de aspirar a ser: Maestros de humanidad, solo hay que creer en lo que hacemos.

1 comentario:

Unknown dijo...

APROVECHEN LOS ESPACIOS VACIOS. SUBAN IMAGENES VIDEOS, LO QUE QUIERAN, RELACIONADO CON EL TEMA O CON USTEDES Y SU PRACTICA DOCENTE

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