jueves, 4 de diciembre de 2008

Bienvenida

Compañeros profesores y amigos, sean todos bienvenidos a este espacio que lo único que pretende es que convivamos en y para la educación. Los tiempos de cambio nos orientan a tomar nuevos e insospechados caminos para mejorar nuestra labor, al compartir nuestras experiencias, compartimos conocimientos y el uso de la tecnología nos acerca, si para engrandecer a nuestro país debemos de trabajar unidos, hagámoslo así, con un solo objetivo: nuestros muchachos.
Espero que encuentren en este espacio el lugar idóneo para compartir sus experiencias y en algun momento estrechar esa mano que se hace escuchar a través de este medio.
Reciban la más cordial bienvenida.
Laura

Lo que compartimos

Problemas:
· El iniciar en esta labor sin ser realmente nuestro objetivo.
· La ansiedad y nerviosismo en las primeras sesiones.
· La carencia de herramientas pedagógicas, lo que nos lleva al aprendizaje de nuestra labor a base de prueba-error.
· El continuar con el estereotipo de “maestro ideal” en nuestra labor.
· El mundo de apariencias entre los docentes y por lo tanto la falta de identidad profesional.
· La escasez de recursos y apoyo en los planteles por parte de las autoridades.
· La corrupción en el sistema educativo.
· La organización y planeación de la Reforma Académica en los sistemas de enseñanza y demás modificaciones.
· El deterioro de la sociedad y por ende la ausencia de valores.
· La baja preparación académica de los estudiantes y de algunos profesores.
· La escasa participación de los padres de familia en la educación de sus hijos.
· El impacto de los medios de comunicación entre los estudiantes y el exceso de información y de estímulos, lo que repercute en su poca habilidad para poner atención y mantenerla.
· El adaptar planes y programas de estudio, que estén vinculados con la realidad y el entorno de los estudiantes.
Preocupaciones
· El dominar los canales de comunicación, para lograr una adecuada interacción con los alumnos.
· Mejorar nuestra práctica docente, a través de la actualización continua, para realizar nuestro trabajo con profesionalismo.
· Adquirir habilidades y destrezas, para desarrollar las competencias en los alumnos.
· El entender lo que pretende la reforma educativa.
· Se responsable de la formación o deformación de seres humanos.
Satisfacciones
· El realizar esta tarea con agrado, porque es realmente nuestra vocación.
· El entender que desde nuestro salón de clases, podemos hacer mucho en bien de la sociedad.
· Reconocer que contribuimos para que nuestros alumnos alcanzaran sus metas, logren el éxito.
· El sabernos libres al ejercer nuestra vocación y valorarlo.
· Tener la oportunidad de compartir experiencias con otros docentes.

Mi confrontacion con la docencia

Me inicié como docente en la Ciudad de México a la edad de 23 años más o menos (pero no hagan cuentas porque no soy tan joven), podía combinar mis estudios universitarios que eran por la mañana y en la tarde empecé a dar clases a nivel secundaria en una escuela dependiente del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes), los jovencitos eran bailarines, por las mañanas llevaban sus clases de danza y en la tarde sus materias de primaria, secundaria o preparatoria. Llegué ahí por mi necesidad de trabajar, a través de una compañera de la universidad me enteré que necesitaban un profesor(a) de ciencias naturales para el nivel de secundaria, así que me presenté, como había más candidatos, nos evaluaron con la presentación de un tema a uno de los grupos, al cabo de una semana, me llamaron para que me presentara a trabajar.
Al principio, mí nerviosismo no era por los contenidos del programa, creo que el estar estudiando me hacía sentir actualizada, mi preocupación era por la disciplina del grupo, era joven y pensaba que eso podía ser un problema para realizar mi trabajo con profesionalismo. Con orgullo les comento que nunca tuve problemas de indisciplina, ni de ningún tipo, mis alumnos se esforzaban, yo junto con ellos y tal vez por mi juventud y la de ellos nuestro acercamiento fue más estrecho y pudimos compartir muchas inquietudes. Estoy segura que ese acercamiento fue lo que hizo que me abrazara completamente a la docencia y me prendí de ella.
Cuando me inicie en el bachillerato en Ensenada, mi impresión fue diferente, como les mencioné anteriormente, empecé con materias que no dominaba del todo, así que sí sufrí un poco, me iniciaba en un lugar ajeno, donde valores y costumbres no eran precisamente con las que yo me crié. Mis muchachos eran de quinto semestre y con descaro me decían que ellos no sabían que significaba la palabra tarea, que como se me ocurría a mí exigirles cuando casi todo el bachillerato lo habían cursado así, sin tareas; bueno, nunca claudiqué y poco a poco nos fuimos entendiendo, ahora llevo una estrecha comunicación con cuatro de esos muchachos, ya formaron su familia, tienen buenos trabajos y ellos reconocen que llegué a “moverles el tapete”, en el sentido de la responsabilidad y la superación… eso es motivante para mí.
Ahora al paso de los años reconozco en mí labor como profesor, el reflejo de ser madre, me preocupan mis alumnos y me ocupo, hablo con ellos sobre la educación, la responsabilidad que tenemos como ciudadanos y estudiantes, sobre su futuro; ahora que he trabajado como tutor el acercamiento con los padres y el poder ayudar en la relación de ambas partes, es motivo de satisfacción; sé que he influido en muchos de ellos para que concluyan sus estudios de bachillerato o bien continúen con la universidad, mí apoyo ha sido moral y económico.
Realmente estoy orgullosa de mi trabajo, lo disfruto, me ha permitido crecer en muchos sentidos, he sido creativa, innovadora, me ha permitido ser más humana y humilde, al reconocer que no lo sé todo y a pesar de mi experiencia me equivoco. A través de la relación con mis alumnos he aprendido a comunicarme con mis hijos que ahora son adolescentes, me siento con la responsabilidad moral de dejar plasmado en mis alumnos, valores, el deseo de superarse, de quererse y respetarse a pesar de las limitaciones que tenemos, considero que si todos los maestros nos uniéramos en este trabajo, la sociedad sería diferente a la que estamos viviendo, pero no hay que resignarse, cada quien en nuestra escuela no debemos de dejar de trabajar sintiendo que cada día es una oportunidad para cambiar.
Lamentablemente, no todo es color de rosa, me indigna tanta mentira de parte de las autoridades educativas, tantos insumos económicos que nunca llegan a las escuelas, tantas mentiras y “tranzas” que se hacen, la simulación que existe entre autoridades y maestros. La falta de apoyo en las instituciones y… maestro haber como le haces, en mi caso 4 microscopios para 40 estudiantes, esas dichosas mesas hexagonales que sirven únicamente para que se distraigan los muchachos y para aumentar la matrícula a dividir salones, para que en espacios reducidísimos estén ese número de almas.
Los maestros somos los que formamos, llevamos a cuesta la educación de nuestros alumnos, ¿alguien se ha tomado la molestia de tomarnos en cuenta? La misma Reforma ha sido una simulación, de repente los maestros en tres días tienen las secuencias de todo el semestre.
Yo no sé si sea únicamente problema de mí plantel por estar lejos del centro de la república, pero aún la capacitación para los maestros es a cuenta gotas, la información no fluye, tal parece que hay planteles de primera y segunda.
Por otro lado tenemos a la sociedad que despotrica en contra de nosotros; los padres de familia cuyo deseo es que tomemos decisiones que a ellos como padres les toca, cuando la educación proviene del núcleo familiar, nosotros contribuimos. Me incomoda la falta de valores de los muchachos, la falta de ética y unidad entre los profesores de mí plantel.
En fin compañeros, estas son mis vivencias.

El ser y hacer docente

Sin duda fue placentera la lectura de “la aventura de ser maestro”, coincido con el autor José Manuel Esteve, sobre la alegría y la libertad que nos ofrece nuestro trabajo, para transformar a los que tenemos cerca, no creo que exista otra profesión donde se permita ser uno mismo, reír, llorar, “hacer pensar y sentir”, a jóvenes en quienes nos vemos reflejados.
Me estimula la frase “Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir; lo interpreto en función de que como maestros, tenemos la obligación de aspirar a un estilo de vida que armonice con nuestro trabajo en el aula, no podemos ser la misma persona con diferentes mascaras, nuestra labor debe de ser empática con nuestro estilo de vida y nuestra vida la de promover en nuestros alumnos el deseo de vivir en un sentido amplio; a veces en el salón de clases nos encontramos jóvenes que a pesar de serlo, parecen ya tan viejos, porque no tienen una motivación, un sueño, un deseo de vivir y uno de los retos de nuestra labor está ahí precisamente, al provocar que vuelvan a soñar y creer en ellos. Pero esto no se puede lograr, si no somos verdaderamente libres, para reconocer en nosotros la necesidad que tenemos de nuestros alumnos, si no reconocemos que nuestro trabajo impacta en la sociedad de la cual somos formadores, ¿cómo pretendemos, llegar a ser maestros de humanidad?
Por otro lado, admito que vertí algo de veneno en la intervención anterior, en cuanto a las dificultades que como docentes enfrentamos, yo lo centré en el malestar institucional, que ¡claro! que existe y es un fastidio, pero si dejo de lado esa gran incomodidad, es cierto, no tenemos una identidad propia; nos persiguen los “ideales” de maestros que la sociedad nos ha impuesto; somos muy egoístas, en el sentido de como cada uno ha crecido a base de ensayo y error, no tenemos la certeza de lo que estamos haciendo, entonces, mejor no compartimos para que no se noten nuestros errores.
Sin embargo me anima, el descubrir que comparto con otros profesores el gusto y orgullo por nuestra labor, que hemos crecido de igual manera y que todavía tenemos el deseo, a pesar de las dificultades de aspirar a ser: Maestros de humanidad, solo hay que creer en lo que hacemos.

Como percibo mi docencia

He aprendido a ser profesora sobre la marcha, ha sido a base de prueba y error, que he ido transformando mí práctica docente. Agradezco a los profesores que me impartieron clases, porque al principio imité su desempeño.
Desde hace 16 años soy docente, mis primeros años en bachillerato, impartí la materia de Física (I,II y III) y aunque en mi formación como Bióloga, llevé la materia de física, yo no me sentía del todo satisfecha en impartirla, así que me dedique un buen rato a recopilar material, libros, enciclopedias, etc. Me preocupaba mucho por saber todo el programa y además cumplirlo en el salón de clases. He de confesar que en esos primeros años, mientras aprendía a “dominar” la materia, hubo muchos desvelos, no quería improvisar con los jóvenes, o que me vieran titubear, en algún tema.
Poco a poco esa práctica ha ido cambiando, ahora entiendo que poseo el conocimiento de la materia y mis preocupaciones ahora no son el terminar a la carrera un plan de estudios, o que mis alumnos reciten de memoria algún principio físico o biológico, mis dudas son: ¿Cómo motivarlos en mí materia?, ¿realmente están aprendiendo?, ¿ese conocimiento que han adquirido es recuperable?, ¿les va a ser de utilidad en algún momento? y estas dudas, me han llevado al uso de las nuevas tecnologías a elaborar presentaciones en power point, a modificar la manera de evaluar, etc.
Les voy a relatar a grandes rasgos un día de clase conmigo. Bueno, suelo ser puntual y sí, si presiono a mis alumnos a que respeten la hora de entrada a clase, siempre saludo al grupo en general y si no contestan, vuelvo a insistir hasta que los escucho contestar el saludo, me gusta hablarles por su nombre y aunque me lleve algo de tiempo al final del semestre conozco a todos por su nombre, dependiendo de la materia que imparta Física o Biología, me gusta relacionar los temas con la vida real, por ejemplo si estamos revisando el tema del sistema circulatorio, se me hizo interesante que aprendieran a tomarse su ritmo cardiaco, ante un esfuerzo (corriendo) y sin este (en calma), o si es sistema nervioso, que chequen el tiempo de reacción de cada uno de ellos. Si se trata de física y estamos revisando la unidades de medida, a los alumnos se les pide tomar varias mediciones, como largo de un salón, tiempo en el que cae un papel, peso de un cuaderno, pero sin la utilización de ningún instrumento, porque se les indica que todavía no han sido inventados, así que cada equipo tiene que idear su instrumento de medición y su unidad de medida, todo esto para llegar a la necesidad de la utilización de las unidades patrón.
¿Cuál es la finalidad de esto que les acabo de comentar? Me interesa que se sientan a gusto en el salón de clases, por eso les hablo por su nombre; que sean responsables y por eso considero la puntualidad, además de otros valores. Me agradaría mucho que mis alumnos lograran un aprendizaje de calidad en un ambiente donde se fomenten los valores, que puedan convivir y respetarse, teniendo la certeza de que su paso por el bachillerato les brinde un futuro mejor.Acepto, que la labor docente exige de mucho trabajo y a veces es agotador, pero cuando te encuentras con ex alumnos que son hombres y mujeres de provecho, te sientes recompensado y sabes que valió la pena tu esfuerzo. También estoy consciente que necesito actualizarme y crecer como docente, las generaciones cambian y falta todavía camino por recorrer como docente.